lunes, 2 de julio de 2007

Sudáfrica, el nuevo Apartheid (2)

La situación actual de Sudáfrica es sumamente complicada. En su momento, la colonización, y el posterior sistema de segregación racial, hicieron que la mayoría de los recursos se concentraran en los blancos, situación que permanece inalterable. Paralelamente, más del 60% de la población vive bajo el límite de pobreza, mientras menos del 11% concentra la producción del país, el más rico del continente por sus riquezas naturales y su ubicación geográfica.

El resultado, una mezcla única de primer y tercer mundo cuyo resultado, más que el segundo mundo, es la dualidad. Un país que reproduce dentro de sus fronteras la realidad global, los inaceptables desequilibrios entre países ricos (representados por los blancos de Sudáfrica) y los países pobres (en la figura de los negros).

Paralelamente a la liberalización económica, se ha levantado una nueva clase social producto de su amistad y cercanía a los grandes líderes del cambio: la burguesía negra. A esta nueva burguesía poco le interesan las luchas y reivindicaciones de sus pares. Hoy parece ser que sus únicas preocupaciones son la arrogancia y la codicia. La clase media sudafricana ha aumentado, se desempeña fundamentalmente en la administración pública o por cuenta propia. Se han mudado a los antiguos barrios blancos y condenan las huelgas y manifestaciones de sus compañeros negros.

Y por si fuera poco, mantienen vivo el lenguaje que usaban los blancos durante el apartheid, pues califican a los obreros de indisciplinados, salvajes y primitivos. Maltratan a los obreros negros y son igual de autoritarios que sus contrapartes blancas. Así que, al final de cuentas, se comportan con todos los prejuicios que tanto han azotado al país, mostrando que estos no son potestad de los blancos, sino simplemente de la clase acomodada sin importar el color.

Esta nueva clase media es la que podría poner, en un futuro no muy lejano, en peligro la estabilidad del gobierno, ya que una nueva diferencia de clases esta siendo fabricada, solo que en este nuevo caso no es a causa del color. Y así, esta nueva clase obrera podría ir creciendo y quizá reclamando a aquellos que puso en el poder el porque son ahora nuevamente oprimidos.

*Para la realización del texto anterior se utilizo el reportaje “Sudáfrica después de Mandela” de Maria Alicia Divinzenso

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