jueves, 12 de julio de 2007

El estadio de Machava

El domingo 17 de junio, es decir, así casi un mes, tuve la oportunidad de asistir al partido clasificatorio para la copa Africana de Naciones entre los equipos nacionales de Mozambique y Senegal, en el estadio Machava en la ciudad de Maputo.

Aun y cuando el partido era a las 3 de la tarde, decidí llegar cerca de la una para poder apreciar el ambiente. Al principio, todo era muy similar a lo que ocurre los estadios de los países vecinos como Sudáfrica y Suazilandia, es decir, muchos puestos de comida en los alrededores y muchísima cantidad de gente, hombres en su mayoría, llegando al estadio.

Sin embargo, el ambiente no tenia esa calma que había notado en los encuentros de la COSAFA Cup en Suazilandia, y menos aun al de aquel Barcelona contra los Mamelodi Sundowns en Johannesburgo. Y es que, minutos después de las 2 de la tarde, el Machava rebasaba ya su capacidad de 60,000 aficionados y, en las afueras del estadio, aun había gente en exceso con la intención de entrar.

Por supuesto, los boletos para el cotejo se habían agotado antes de las 2 de la tarde y por ende las puertas se encontraban ya cerradas mucho antes de que el balón se pusiera a rodar. Pero esto no parecía ser un obstáculo para los cientos de aficionados que portaban los colores Mozambiqueños en su rostro y la bandera en su espalda.

Ante la amenaza de un posible “portazo” en el Machava, el ejército se hizo presente en el estadio y se empezó a desplegar en todos los posibles accesos al inmueble, por lo que los aficionados sin boleto empezaron a buscar cualquier locación posible para ver el encuentro, árboles, bardas, antenas de televisión, todo era valido.

Todo parecía controlado. Sin embargo, al escucharse el silbatazo inicial, el personal del ejército no aguanto las ganas de ver el partido y decidieron, porque no, meterse al estadio aun sin tener boleto. Al ver esto, los aficionados establecidos alrededor del inmueble optaron por meterse con ellos y dado que las puertas ya estaban saturadas, pues empezaron a brincarse bardas y a romper rejas.

Y así, como en corrida de toros de la feria de Texcoco, los afortunados que teníamos lugar, no podíamos movernos del mismo, y no porque no quisiéramos, si no porque no podíamos. Y así, apretujados vimos el partido que para mala fortuna de los locales, termino en empate a cero, lo que obliga a Mozambique a ganar su próximo encuentro, como visitante, contra Tanzania para poder asegurar su lugar en la copa.

Y aunque la combinación de exceso de gente, exceso de alcohol y soldados con armas parecería una mala combinación, al final todo termino en un gran ambiente en el estadio y claro, una decepción por el resultado. Pero así es el fútbol por estos lados del planeta, donde en aproximadamente tres años se disputara la copa del mundo.

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